c., dentro del entramado de las relaciones sociales, pudiéndose evitar al mismo tiempo todo tipo de comunicación violenta (Rosenberg, 1999).<br /><br /><br />V) Retroanálisis y síntesis práctica en la interpretación e intentos de superación de situaciones de conflicto evolutivo, desde personales a sociopolíticas.<br /><br />La mentalidad moderna, que incluye los estadios convencional e interparadigmático (capacidad moderada y moderadamente alta de integración de la complejidad), pertenece, tanto en sus motivaciones como moral, a las formas de interpretación aducidas y defendidas por el racionalismo ilustrativo y por un postmodernismo sin la necesaria profundidad para acoger problemas radicales globalmente y desde su raíz. La razón racionalista, principalmente analítica, reduccionista y separadora, ve así limitada su capacidad para abordar realidades muy complicadas al no haber dado aún el salto hasta al eslabón de una elevada capacidad de integración de la complejidad (pensamiento sistemático y metasistemático). Esto justifica que, en orden a articular verdaderos procesos de paz, un nuevo tipo de conciencia multidimensional e integrada se haga necesaria, aunque tan sólo sea para conseguir enfocar e interpretar correctamente muchos de los grandes problemas y conflictos actuales de un mundo inmerso en una profunda crisis. La llamada "cognición de alta complejidad interrelacional" implica la capacidad de reflexionar, primero sobre las estructuras profundas de la conciencia en sus diferentes estadios y a continuación sobre la naturaleza fundamental y las bases de toda relación en la que existen una multiplicidad de factores implicados a muchos y diferentes niveles cognitivos.<br />Sabemos que para liberarnos del sufrimiento hemos de aspirar a eliminar sus causas y raíces, unas que cierto tipo de pensamiento "holístico" (Dalai Lama, 1999) enseña que se hallan en nuestra ignorancia, en los anhelos desenfrenados, en la ira y el odio, donde la cólera se convierte en la más horrible y frenética de las emociones negativas, antesala de toda perversidad incontrolada. Estas pasiones negativizadas, según el mismo Dalai Lama, siempre constituyen el peor enemigo del hombre. Así que tan sólo un tipo de análisis de raíz (radical-transpersonal-metapolítico) puede lograr desarraigar las causas de los conflictos y de esta manera superarlos al ayudarles a que se desarmen a sí mismos por la vía natural, siendo la estrechez de miras una de las razones subyacentes más importantes para la persistencia, estancamiento y empeoramiento progresivo de los problemas más extremos y complejos.<br /><br />Todo enfoque que se atreva a tratar de acceder a un entendimiento radical en la superación de conflictos, también como "aproximación al origen y ensayo retroprogresivo" (Pániker, 1982, 1987) enseña que solamente lo que se llega a comprehender se puede superar. Pero "compre(h)ender", con "h" intercalada, es mezcla de acoger y hendir, es decir, escarbar en las profundidades y raíces para recoger todas ellas, todos los extremos, en un mismo ramillete o conjunto sintético. Entonces sólo queda una acción apropiada: buscar la solución definitiva en las raíces para que todo el tronco y árbol de la realidad, la vida humana, lo que aquí se ha llamado "El Conjunto Vital", crezca de nuevo de forma sana, el trigo sin cizaña, cual árbol de un Edén reunificado (Harguindey, 1999). Para ello, y para empezar, hay que comenzar por extraer la flecha de una vez (actitud radical/transpersonal/integral) y no estarse preguntando todo el tiempo quién la lanzó (actitudes preconvencional y convencional).<br /><br />Cualquier intento de ascenso evolutivo del tipo conocido como "cutting-edge" (en el sentido de la máxima evolución posible en un momento determinado), se ofrece como enfoque primordial desbloqueador de situaciones inveteradas. Este necesita asimismo un enorme grado de humildad, sinceridad, ingenuidad autoimpuesta y autoestima (todo lo contrario del narcisismo) para adquirir la necesaria seguridad y autoconfianza que permita acceder a una osadía cabal mezclada con una gran dosis de prudencia. Desde el punto de vista de todo investigador o especialista en la solución de conflictos, tal vez sea imprescindible conseguir una modificación de carácter que posibilite a cualquier pionero en estas áreas del conocimiento aprender a vivir "contemplativamente" con elevados niveles de ansiedad y frustración sin por ello caer en dualismos que lleven a culpabilizar siempre a otros por los problemas y limitaciones propias. Si ése fuera el caso se estaría dando lugar a un nuevo "síndrome del chivo expiatorio" de segunda intención, que es más frecuente en la vida política, sobre todo en situaciones de conflicto profundo y violencia, de lo que pudiera parecer a primera vista. Por lo tanto, tan sólo una nueva actitud creativa permitirá enfocar todo esfuerzo y atención a la realización de grandes objetivos sin desfallecer por los múltiples fracasos que se pueden interponer en el camino de unas totalmente sanas y generosas, altruistas y elevadas (meta)motivaciones (Maslow, 1989).<br /><br />Cada ser no tiene que ofrecer más de lo que es, es decir no es capaz de considerar nada que, desde el punto de vista evolutivo, esté, ya sea por encima o por debajo, incluso por delante o por detrás de su propio estadio actual de concienciación. Todo lo demás se le aparece como extraño, incomprensible, incluso alienado y loco. Por ello toda persona o grupo que en un momento determinado se halle en una situación de inmensa frustración, incluso de desprecio y odio hacia sí mismo, sólo estará en condiciones de ofrecer eso mismo, lo que siente - y lo que se siente es lo que se es - al medio ambiente y a los demás: odio y menosprecio. Lo contrario, una sana autoestima – de nuevo, lo más opuesto al egocentrismo y al narcisismo hace que el ser humano pueda llegar a serlo en toda su potencialidad. Como individuo o como homus politicus, una humilde autoestima le capacita para poderse amar a sí mismo, lo que convierte en imposible el odio hacia los demás, sean quienes sean y se comporten como se comporten, cuál metáfora neotestamentaria a su vez (Sun Tzu, 1991, Panikkar, 1999). Así, cuanto más difícil sea de resolver un problema, cualquier actuación ha de estar inmersa de una gran receptividad (wu wei) vacía de toda agresión e interferencia, o en caso contrario los extremos más distantes nunca podrán ser entendidos o acogidos ni desearán integrarse por libre elección dentro de una humanidad sin más fisuras incurables, cesuras insalvables o abismos interpuestos.<br /><br />En toda situación de confrontación y violencia abiertas se puede hacer difícil, y tal vez imposible, reconocer que todos los seres humanos, sin exclusión posible, son iguales al menos en una cosa. Todos tienen el derecho a luchar por su felicidad, superar el sufrimiento y combatir los estados mentales destructivos. Aunque la mayoría estuviese de acuerdo en que este sea el camino correcto y la actitud mental sana hacia la verdadera libertad, los medios por los que esto se consiga no siempre lo son. Ese sendero ha de emplear un sobrehumano esfuerzo en adquirir un estado de subjetividad positiva y llana, sin estrategias manipuladoras y agendas secretas, agazapadas asesinas de una sana y sabia espontaneidad. Todo gran conflicto, desde personal a colectivo, social o sociopolítico, es una crisis de identidad y coherencia a ser superado. Y esta superación se ha de llevar a cabo reforzando lo más posible la identidad natural, nunca suprimiéndola. Ello exige la creación de "espacios seguros de interrelación", en otras palabras, un ambiente psicológico favorable al conjunto vital que aporte a las diversas partes la suficiente distancia para actuar sin que nadie se vea dominado por apasionamientos condicionadores, emocionalismos autodestructivos, indiferenciación psíquica o una inestabilidad que hagan temer por la pérdida de la siempre necesaria seguridad externa e interna, o física y psicológica.<br /><br />En resumen, la nueva vía trata de que no sea necesaria la existencia de enemigos arquetípicos. Por tanto aboga por la dilución progresiva de todo frentismo - que a partir de un punto de inflexión evolutiva se convierte en superfluo - en orden a resaltar y manifestar la identidad propia. Reconoce que todo símbolo cultural identificatoria necesita y tiene derecho al respeto y reconocimiento reales, aunque sin caer ingenuamente en la aceptación de una imagen idealizada de uno mismo (narcisismo) como un absoluto estático e incambiable (egocentrismo). Sólo la superación de estos defectos o limitaciones dará paso al próximo, y por ahora final estadio evolutivo.<br /><br /><br /><span style="font-weight:bold;">VI) La elevada capacidad de integración de la complejidad y pensamiento sistemático-metasistemático aplicados al razonamiento geopolítico.</span><br /><br />Esta posición permite utilizar los puntos álgidos de un conflicto como focos de superación y creatividad inédita e intuitiva: la crisis como oportunidad. Accede a la posibilidad de utilizar el mismo distrés y sufrimiento como impulso trampolín, incluso como medio pacificador para evolucionar ascendentemente a un modelo y marco ampliado. Aunque los problemas puedan aparecerse como extremadamente complejos, incluso imposibles de resolver para la mentalidad racionalista-convencional, en realidad existe la posibilidad real de lograr que lleguen a alcanzar una sencillez integral y unidad en su punto más elevado – la "síntesis superior de opuestos" la "coincidentia oppositorum" en Jung) (Jung, 1971) por mucha que sea la inversión de tiempo y energía necesarios y el grado de compromiso y generosidad exigidos.<br />El pensador sistemático/metasistemático y su tipo de enfoque de alta complejidad integrativa, también llamado cibernético, multidimensional e interrelacional, incluso radical-transpersonal y/o cuántico (Wilber, 2000a), aunque en ocasiones pueda partir con la ventaja de una síntesis alcanzada intuitivamente a priori, a su vez construye desde la misma base de forma diferente a las anteriores modalidades. Se dirige hacia los problemas y conflictos desde las reglas generales de un contexto o sistema a las particulares y viceversa, a veces de forma simultánea e integrada (holográfica y holonómica), pudiendo inducir de forma sincrónica lo general desde lo particular y lo particular desde lo general. Este tipo de concienciación integral, al tener acceso a una gran versatilidad es capaz de comparar la realidad actual con otras muchas posibilidades hipotéticas. La configuración mental del pensador sistemático le permite evaluar proposiciones y relaciones desde muchas perspectivas al mismo tiempo y además hacerlo de forma recíproca. Aunque a este tipo de conciencia todavía le quedara algo de pensamiento dualista y separador cada eslabón a través del que crece le hace situarse más y más cerca del adualismo. Esto le lleva a considerar la realidad y los acontecimientos políticos como conformados por múltiples causas y consecuencias entremezcladas sobre largos períodos evolucionando ineludiblemente con el medio ambiente, la naturaleza de los tiempos y las cambiantes necesidades de los individuos y comunidades. Evidentemente, defiende que la forma más deseable para la resolución de conflictos es cuando las diferentes facciones o partes pueden alcanzar un entendimiento y comprensión mutuas consensuadas, lo que no se le aparece como imposible.<br /><br />Las soluciones de ganar o perder, de todo o nada, de blanco o negro, son consideradas como indeseables e inestables. La meta final es la relación sana entre los opuestos más que la elección de uno u otro polo. Al no existir inflación